7 ago. 2010

Por Alejandro Contreras

Desde la publicación de la novela El Retrato de Dorian Gray en 1890, las apariciones en cine y en televisión del personaje creado por Oscar Wilde están alrededor de la veintena. Comparándolo con otros personajes británicos, no queda muy alejado de las veintidós películas oficiales de James Bond aunque sí de las doscientas de Sherlock Holmes. Ian Fleming y Arthur Conan Doyle desarrollaron a sus respectivos personajes en varias novelas, con lo que la marca de Dorian Gray tiene más mérito con un único episodio.
Las apariciones en la pantalla del personaje de Oscar Wilde suelen ser adaptaciones de la novela original, aunque no siempre. Como dato curioso cabría recordar que en la versión cinematográfica de La Liga de Los Hombres Extraordinarios (2003), Dorian Gray se une al elenco que Alan Moore había reunido en la novela original (donde coexistían personajes tan dispares como Dante, el Capitán Nemo o Dr. Jekyll y Mr. Hide).

Ya se había llevado antes al cine, pero la adaptación hecha en 1945 por la Metro-Goldwyn-Mayer se suele considerar como la adaptación clásica y referente para posteriores cineastas. Hollywood se encargó de que nada de lo que Oscar Wilde insinuaba sobre el personaje apareciera en la pantalla. Sumado a esto la fría interpretación de Hurd Hatfield, deja el camino libre a nuevas adaptaciones que pudieran superarla. Aún así, sólo por las magníficas pinturas de Ivan Albright (que se encuentran en el Art Institute de Chicago) y la interpretación de Angela Lansbury, que consiguió un Globo de Oro y una nominación al Oscar, merece echarle un vistazo a esta versión en blanco y negro.

Tras ésta hubo muchas versiones pero aún no se ha conseguido una producción cinematográfica en consonancia al libro. El director Oliver Parker ya había adaptado dos novelas de Oscar Wilde al cine como Un marido ideal (1999) y La importancia de llamarse Ernesto (2002), y se atreve a conseguir una versión definitiva de El retrato de Dorian Gray.

El guión se ha adaptado introduciendo detalles de la desconocida infancia de Dorian Gray y con algún que otro lazo extra entre los personajes originales. La ambigüedad sexual del protagonista queda patente en la historia de forma bastante explícita, y algunos efectos especiales tratan de innovar en la historia. Oliver Parker además ha contado con el buen hacer de la producción británica, aunque es algunos momentos la puesta en escena deja un poco que desear.

Colin Firth y Rebecca Hall sobresalen sobre el resto del elenco. El joven Ben Barnes, que tiene la difícil misión de encarnar a Dorian Gray en prácticamente casi todo el metraje de la cinta, consigue finalmente dominar el personaje aunque en la primera mitad de la película de la sensación que no es más que una cara bonita.

Probablemente cada lector de la novela original de Oscar Wilde ha visualizado su propia película y en mi caso creo que la mía aún no la he podido ver. Sueño que algún día Tim Burton decida retomar este personaje considerando a Jude Law o a Jonathan Rhys Meyers como buenos candidatos a ser el Dorian Gray definitivo.

 

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