8 nov. 2010

Por Alejandro Contreras

Para el resto de colegas de su pandilla, Cal (Wayne Virgo) es otro más de ellos que comparte su tiempo drogándose, robando en pequeñas tiendas y atacando a cualquier infeliz para grabarlo en su móvil. Nada raro para un adolescente de una zona marginal de los alrededores de Bristol. Lo que no saben es que a espaldas de ellos Cal queda con otros tíos para desahogarse ya que se siente muy atraído por Jonno (Tom Bott), el líder de la pandilla. Cal mantiene esa doble vida hasta que un día sus colegas deciden darle una paliza a Oliver (Marc Laurent), un estudiante extranjero y claramente homosexual. Cal dará un paso que no tiene vuelta atrás.

El Queerfest 2009 de Melbourne dio el pistoletazo de salida para el recorrido por más de 40 festivales de cine. Se ha proyectado en Tel Aviv, Nueva York, San Francisco, Madrid (LesGaiCineMad) y Barcelona, donde consiguió coronarse con el premio a la mejor película de la edición del 2009. Christian Martin y Darren Flaxtone, guionistas y co-directores junto a Simon Pearce, deben estar bastante sorprendidos de lo lejos que ha llegado la historia que tras una cena esbozaron en una servilleta, y que han rodado con un presupuesto mínimo.

Tras una primera media hora bastante potente, donde se nos sitúa en un contexto poco habitual de las películas de temática gay y planteando un conflicto bastante interesante, la película se va diluyendo. Coincide con la ausencia de Garry Summers (sin lugar a dudas lo mejor de toda la película) y con la aparición de Marc Laurent en escena. Sin lugar a dudas es un grave error de casting no solo por su dudosa calidad interpretativa sino por la poca química que tiene con el protagonista (tal vez no encontraron a ningún actor que no le importara estar media película desnudo). Nada que ver con la tensión sexual tan patente que Wayne Virgo consigue crear con Tom Bott. Pero siendo justo, la película no termina de funcionar sólo este actor, sino porque el guión no se sostiene (y eso que tenía elementos para todo lo contrario), y al director le queda mucho por aprender.

Christian Martin y Darren Flaxtone estrenan este año una nueva película, RELEASE (2010) en la que volverán a contar con Garry Summers y espero que el resultado final sea mejor que en SHANK (2009). Si en lugar de durar 94 minutos hubiera durado 25, tendríamos uno de los mejores cortometrajes del año. Lástima que no haya sido así.

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