7 jun. 2012



Por Alejandro Contreras.

Que nadie se confunda con EL SEXO DE LOS ÁNGELES (2012). Aunque en su reparto tenga a dos actores que despuntan en televisión, como le ocurre a Álvaro Cervantes gracias a PUNTA ESCARLATA (2011) y LUNA, EL MISTERIO DE CALENDA (2012) y a Llorenç González por GRAN HOTEL (2011), no nos encontramos con un producto de usar y tirar que toma jóvenes actores de televisión como meros vehículos para que el ídolo de turno de las fans adolescentes consiga abarrotar las salas de cine como en TRES METROS SOBRE EL CIELO (2010)

Y aunque en  EL SEXO DE LOS ÁNGELES (2012) haya bastantes escenas de sexo, tienen su sentido en la historia no son sólo una sucesión de momentos calientes como ocurría en el flojísimo guión de MENTIRAS Y GORDAS (2009)

Y si además muestra una historia que va más allá de los límites de la heterosexualidad, es justo advertir que  EL SEXO DE LOS ÁNGELES (2012) tampoco ofrece es un retrato tan frívolo y superficial del “al final todos somos bisexuales” de LOS 2 LADOS DE LA CAMA (2005). Lo único deseable para  EL SEXO DE LOS ÁNGELES (2012) es que una historia como esta consiga una taquilla tan alta como los otros títulos mencionados.


No se puede medir por el mismo rasero una superproducción como THE AVENGERS (2012) de Joss Whedon con una cinta de autor como MARTHA MARCY MAY MARLENE (2011) de Sean Durkin. Cada película requiere de un tipo de crítica determinado, y para 
EL SEXO DE LOS ÁNGELES (2012) lo más apropiado es una crítica más centrada en lo emocional que en lo cinematográfico, aunque sin menospreciarla en este aspecto. La película de Xavier Villaverde se postula como esos títulos que aunque sin tener el beneplácito de la crítica o un éxito masivo en la taquilla, termina siendo parte de la educación sentimental o emocional de muchos de nosotros.
EL SEXO DE LOS ÁNGELES (2012) se cuela entre otros títulos de la última década como PIEDRAS (2002) de Ramón SalazarMI VIDA SIN MI (2003) de Isabel Coixet y TU VIDA EN 65' (2006) de Maria Ripoll. Quién no se haya emocionado con el monólogo de Leyre (Najwa Nimri) en  PIEDRAS (2002), con las cintas grabadas de Ann (Sarah Polley) en  MI VIDA SIN MI (2003), o con las 65 palabras con las Dani (Javier Pereira) declaraba su amor o cuando se sentía tan feliz hasta el punto que no merecía la pena vivir más mientras seguía girando la lavadora y sonaba el“In between days” de The Cure, muy difícilmente le llegará una película como ésta.

La vida de Bruno (Llorenç González) y Carla (Astrid Bergès-Frisbey) cambia el día que le abren la puerta a Rai (Álvaro Cervantes). Como el propio Xavier Villaverde presentaba la película en el Festival de Málaga 2012, los tres personajes no forman un triángulo amoroso al uso, sino que el verdadero triángulo tiene como vértices el sexo, el amor y la amistad. La relación de estos personajes va variando según se van conociendo y se van atreviendo a explorar caminos que no habían recorrido antes, sin dramatismos ni etiquetas. De esta manera es un reflejo de una generación que vive sin complejos la libertad sexual que sus padres apenas pudieron tocar con los dedos. 

Hartos de esas historias románticas donde el sexo o una boda simbolizan el clímax de una relación, aquí el sexo tiene el valor que hoy tiene en la calle y en los jóvenes de hoy en día. Es todo un acierto el retrato de esta generación que a pesar de su formación universitaria se tiene que conformar con trabajos de baja renumeración y sin apenas estabilidad. Esa misma generación que es más consciente de sus emociones y cuyas vidas van por delante de lo dicta la religión y la sociedad. Que mejor marco para una historia contemporánea como ésta que Barcelona.  

Xavier Villaverde quería tres personajes atractivos, con alma e inteligencia. Y el casting mejor no podía ser. No podía haber un Rai mejor que Álvaro Cervantes, al que en EL JUEGO DEL AHORCADO (2008) y en la serie PUNTA ESCARLATA (2011) conseguía despistar a la audiencia sin saber de que palo iba. Con esta interpretación ha conseguido su primer premio importante como actor al ganar en Málaga una merecidísima Biznaga de Plata al mejor actor secundario que compartió con Álex Monner de ELS NENS SALVATGES (2012)Álvaro se tira sin red y con mucha generosidad con un personaje que exigía una entrega a nivel físico y emocional, además de tener que crear un aura de seductor irresistible. 

Para Llorenç González es una lanzadera estupenda para que su nombre comience a sonar, no sólo para el público sino para otros cineastas que quieran contar con él. Es todo un descubrimiento, la cámara le quiere y tiene un físico que le puede abrir muchas puertas. Bruno le exige un largo recorrido emocional, donde irá aprendiendo a escucharse y a crear su propio modelo de vida. En ese modelo donde inicialmente tendrá una posición privilegiada tendrá que aprender a equilibrarla al sentirse el que sobra de los tres.

La sirena de PIRATES OF THE CARIBBEAN: ON STRANGER TIDES (2011)Astrid Bergès-Frisbey se pone bajo la piel de Carla. A ella le tocará encajar uno de los golpes más duros que se pueden recibir, golpe que le obligará a tener que demostrar que la mentalidad abierta que tanto proclamaba es algo más que una frase hecha, y como si fuera un ave fénix le tocará resurgir de sus cenizas. Realmente un personaje tan doloroso como completo, y que es tan difícil conseguir en el cine. Otro agradable descubrimiento de  EL SEXO DE LOS ÁNGELES (2012).

Las historias de tres siempre han funcionado muy bien el cine. Tal vez estamos más acostumbrados a verlas en personajes de más edad, pero en los últimos años en el cine francés hemos podido ver películas como DOUCHES FROIDES (2005) de Antony Cordier donde los protagonistas son tan jóvenes como Bruno, Rai y Carla

Ana Maroto hay que aplaudirle el haber compuesto una historia sin dramatismos ni tragedias, a pesar de un falso final que tan poco ha gustado, pero que ayuda a potenciar la carga emocional del relato. Ha conseguido mostrar una historia de tres personajes equilibrados y que a mitad del metraje uno no sabe por dónde por donde irán los tiros. Un oasis en un desierto repleto de guiones previsibles. 

Este concierto que se podía haber ido de madre está muy bien dirigido por un Xavier Villaverde que ha conseguido lo mejor de todos los que han trabajado en una película tan especial como ésta. De las malas películas te olvidas al salir del cine, de las buenas tardas un poco más, pero de aquellas que consiguen tocarte en lo más profundo te acompañan para siempre, y EL SEXO DE LOS ÁNGELES (2012) es de éstas últimas.

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